En los centros escolares se analiza la sostenibilidad como punto de partida para la conservación del medio; a pesar de no estar incorporada como asignatura en los planes educativos, el medio ambiente y la sostenibilidad empiezan a ser una temática social muy presente entre los estudiantes desde jóvenes.

Al mismo tiempo, la educación sobre sostenibilidad puede ser divertida, atractiva y motivadora para los estudiantes. Les permite asumir la responsabilidad de sus acciones y contribuir con su visión a un futuro sostenible, desarrollando conocimientos, habilidades, valores y motivaciones, que también les permiten nutrir su bienestar, el de su comunidad y el del planeta. Los estudiantes necesitan comprender la dependencia entre los humanos y el medio ambiente en el que viven.

El primer paso es que los docentes normalicen en el aula la lógica preocupación del alumnado por el estado del planeta y hagan de la sostenibilidad una parte fundamental de su crecimiento. Para lograr este objetivo sería útil incluir en las “agendas de trabajo docente” nuevos contenidos, ámbitos y métodos de enseñanza.
Según los expertos, hay ciertas áreas que son esenciales para proporcionar una educación de sostenibilidad efectiva y cuatro aspectos importantes que deberían incluirse en cualquier curso: la sostenibilidad para la sociedad, la economía, la cultura y el medio ambiente.

Pero, ¿qué hemos hecho para concienciar a los estudiantes sobre el cambio climático? ¿Cómo podrían tratarse estos contenidos? ¿Con qué enfoques o recursos didácticos se podrían trabajar? ¿Hay entre los alumnos experiencias implementadas para comentar?

A continuación, enumeramos algunas ideas de ejercicios teórico-prácticos para poner en marcha en el aula, basadas en promover la educación solidaria e impulsando comportamientos responsables desde la acción individual y también colectiva, mediante el aprendizaje participativo y el desarrollo de habilidades prácticas.