4 formas de trabajar la educación ambiental en casa y en la escuela
Hablar del cuidado del planeta puede parecer una cuestión de grandes problemas y soluciones lejanas. Sin embargo, en casa y en la escuela surgen preguntas que permiten acercarlo a la vida cotidiana. ¿De dónde viene lo que utilizamos? ¿Qué ocurre cuando lo tiramos? ¿Podríamos hacer las cosas de otra manera?
La educación ambiental empieza también con esa curiosidad. Desde las familias y los centros educativos, podemos acompañar a los niños y niñas en la búsqueda de respuestas y ayudarles a tomar decisiones cada vez más conscientes.
Estas cuatro propuestas se inspiran en las recomendaciones educativas de la UNESCO, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, y UNICEF, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. Ofrecen un punto de partida para trabajar este aprendizaje desde casa y la escuela.
1. Explicar por qué cuidamos los recursos
Pedir a un niño o una niña que cierre el grifo ayuda a establecer un hábito. Explicarle por qué es importante evitar el desperdicio de agua permite darle sentido.
Lo mismo ocurre con la comida, la energía o los materiales que utilizamos. Podemos aprovechar situaciones cercanas para explicar de dónde vienen y por qué merece la pena aprovecharlos bien.
La UNESCO señala que la educación para el desarrollo sostenible busca desarrollar conocimientos, capacidades y valores para tomar decisiones responsables con el medioambiente y la sociedad.
Podemos empezar preguntando a los niños y niñas por qué creen que apagamos la luz al salir de una habitación o revisamos el material antes de comprar más. Escuchar sus respuestas permite conocer lo que saben y ayudarles a comprender la relación entre estos hábitos y el uso de los recursos.

2. Enseñar a valorar lo que todavía sirve
Antes de comprar algo nuevo, podemos revisar en familia si lo que tenemos todavía nos sirve. A veces basta con limpiar una mochila, arreglar una prenda o aprovechar las páginas en blanco de una libreta para seguir utilizándolas.
UNICEF propone trabajar en familia los beneficios de reducir el consumo innecesario, reutilizar, reparar y reciclar. También recomienda preguntarnos si necesitamos un objeto o si podemos pedirlo prestado o compartirlo.
Los libros de texto reutilizables, como los ecoBooks, permiten poner en práctica esta idea. Un libro en buen estado puede pasar de una persona a otra y seguir siendo útil. Podemos explicar que cuidarlo durante el curso permite conservarlo para quienes lo utilizarán después.
Así ayudamos a los niños y niñas a reconocer que un objeto usado sigue teniendo valor cuando puede cumplir su función.
3. Involucrar en la búsqueda de soluciones
Podemos animar a los niños y niñas a observar una situación, proponer una mejora y comprobar sus resultados. Darles la oportunidad de intervenir permite que formen parte de las decisiones.
UNICEF España destaca el valor de que el alumnado participe en la identificación de problemas ambientales y en la búsqueda de soluciones. Estas experiencias permiten trabajar el diálogo, el pensamiento crítico y la responsabilidad compartida.
En casa también podemos ofrecer oportunidades de participación, adaptadas a cada edad. Escuchar las ideas de los niños y niñas y ayudarles a poner en práctica las propuestas viables les da un papel activo en el cuidado del entorno.

4. Acompañar con el ejemplo
Las personas adultas también podemos mostrar cómo cuidar los recursos a través de nuestras decisiones. Reparar un objeto o seguir utilizando un material en buen estado son ocasiones para practicar lo que enseñamos.
También debemos cuidar cómo hablamos de los problemas ambientales. UNICEF recomienda adaptar las explicaciones a la edad, escuchar las preocupaciones y hablar de las posibles soluciones, evitando que los niños y niñas se sientan desbordados por la responsabilidad.
Cuidar el entorno es una tarea compartida entre familias, centros educativos, empresas y administraciones. Podemos animar a la infancia a contribuir desde sus posibilidades, ofreciendo acompañamiento y mostrando que las personas adultas también asumimos nuestra parte.